Secretaría de Derechos Humanos

DDHH y Academia

El enfoque de derechos humanos requiere una fundamentación y un desarrollo técnico de alta calidad y rigor académico para estar a la altura del desafío político que constituye la constitución de un Estado garantista de derechos humanos, y una cultura social del que ese Estado sea su expresión. Las universidades y otros ámbitos o actores académicos han tenido desde siempre un rol fundamental en el desarrollo de un marco ético, político y jurídico de derechos humanos. Allí se han desarrollado y se producen los discursos de fundamentación que han alimentado las luchas sociales y políticas instituyentes. Allí se elaboran muchos de los diagnósticos sobre la vulneración de la dignidad humana y la desigualdad en la realización de los derechos humanos y se analizan sus causas.  Allí se producen los marcos teóricos desde los que se pueden analizar las causas estructurales de la vulneración de los derechos y pensar las posibilidades de transformación. 
No sólo aporta la producción académica a partir de la investigación y el desarrollo de teoría, sino también la educación que forma una cultura de derechos humanos y forma los técnicos capacitados para asumir funciones públicas, y la extensión que relaciona esa producción académica con los procesos sociales y políticos. Los aportes interdisciplinarios de la filosofía, de la antropología, de la sociología y la ciencia política, de las relaciones entre la ética y la economía y el desarrollo, de la teoría del derecho, entre muchas otras disciplinas han sido fundamentales en el camino recorrido hasta hoy para la construcción de un enfoque de derechos humanos. 
El vínculo entre la academia, el Estado y la sociedad civil es cada vez más urgente y necesario para incorporar el enfoque de derechos humanos en las políticas públicas, en un contexto en que el cambio histórico se acelera, y se agudiza el conflicto entre el gobierno de la economía por la política versus el gobierno de la política por la economía. Sólo un desarrollo inteligente de diseños institucionales y metodológicos, sumado a la construcción de un proyecto político de defensa de los derechos humanos puede dar cauce a las fuerzas productivas y los intereses económico-políticos en juego, en el marco de un proyecto político capaz de colocar a los seres humanos en el centro de la mirada desde una perspectiva igualitarista, democrática republicana,  y de compromiso con la dignidad de todas las personas.